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cuidado con las adivinaciones

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11/23/2009

Reflexiones de Galeano

Me cai del mundo y no se por donde se entra
Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
    (Para mayores de 30)

     Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

   
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

    ¡Guardo los vasos desechables!

    ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

    ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

   Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

    ¡Es más!
    ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
    La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
    Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

    ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

    ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
     ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
    ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
    ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
    Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

    El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
    El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
    ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
    Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

    No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
    Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!  Pero por Dios.

    Mi cabeza no resiste tanto.

    Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

    Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

    Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

    ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

    En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

    Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

    Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

    Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

    Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

    Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

    Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

    Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

    Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

    Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

     Eduardo Galeano
11/15/2009

lo que se sobre la pena

Una mañana despertó así sin más, todo había cambiado aun siendo igual.

La tristeza le abrazo con sus negras alas, apretando su corazón, borro las risas transformándolas en mascaras que salían con un sonido extraño ahora  en su garganta,  provocando suspiros que no sabia bien que significaban.

Todo fue poco a poco perdiendo su colores y la esperanza se difumino como si nunca hubiese existido, en su lugar aquellos extraños suspiros, que dejaban sabor a frió, a un no se que sin explicación.

Solo para los de fuera todo parecía igual, había problemas mas grandes que el suyo, y no era justo que todo el mundo estuviera pendiente de el, pensó.

Así que las sonrisas forzadas para los demás, las palabras de aliento y miles de consejos inaplicables a uno mismo eran repartidos entre los que le rodeaban. Todo igual

 Excepto esa sombra, esa tristeza inexpugnable que rodeaba lo que antes fue, fé, esperanza y imaginación por un mundo una vida un poquito mejor.

Cuando la sombra dormía placida y segura, un resquicio de luz aparecía en su mente, para ser difuminado rápidamente, quizás, tal vez, todo podría ser, solo tenia que…

Pero rápida tristeza apretaba un poco mas, cerrando como si nunca hubiese existido aquella luz, no, no puede ser, las cosas son como son, es mi culpa, he cambiado y así es como es ahora, todo cambió y ya no hay vuelta a tras, lo echo, echo esta.

Y la vida continua, un día y otro día mas..

 

11/9/2009

Actualidades y otros juegos

   Mientras trabajo digiero las noticias que nos hostigan cada día, un poco cansada de política, conflictos y celebraciones, actualidad lo llaman, pero nos persiguen durante días en la tele, radio y hasta en las conversaciones cotidianas.

Creo que según desde donde, las cosas nunca se ven igual, eso de que la verdad solo es una, depende de quien cuenta, su verdad.

   Para mí a veces es sorprendente descubrir componentes antes nunca vistos.

En verano  me hizo mucho pensar el ver a un compañero de trabajo luciendo con orgullo diría yo, la bandera de Euskadi en su ropa.

   Me pareció extraño, alguien como yo, feliz de tener la suerte de haber nacido en Andalucía,  que otros  no se sientan con suerte de ser de donde son, sin duda me hizo  pensar, llegue a la conclusión de que era algo un poco triste, que la política, te diga si te has de sentir de un lugar u otro independientemente de la “casualidad” de donde proceden los tuyos y la tierra que los alimentan.

   No me imagino a  un pobre africano repitiendo una y otra vez, no soy africano, no soy africano, soy, no se, americano….

    En fin, todo esto se debe a las últimas del barco secuestrado. Difícil tema cuando se habla de unos residentes que se sienten fuera del país al que mas tarde piden ayuda, que navegan sin esa bandera, y que mas tarde cuando lo necesitan, exigen que sea el ejercito de ese mismo país el que los defiendan.

   Se que ahora mismo no es momento de hablar de eso, es mas lo medios no lo comentan, se trata de vidas, pero la manipulaciones intencionadas de la verdad, la dividen en muchas verdades.

    Las familias desesperadas, que exigen, no piden desde luego, los pobres marineros, que ahora no piensan en política ni representaciones, y el gobierno, que no olvidemos son políticos….

   Al final todo es un juego, a niveles que no conocemos, políticos, con las vidas de los demás, con banderas y noticias de actualidad….

    Me viene a la mente algo que me contaron hace poco, pertenece a la historia de esta comunidad, es la historia de cómo un  pueblo aun hoy en día con nombre de otra comunidad, cambió de pertenencia y de rey tras una partida de cartas, que al perdedor no se le dio nada bien, se sobrentiende. Cambiando así  la vida y el destino de todos sus habitantes, en una caída de naipes, poco importaba la pobre plebe, que por entonces nada opinaba sobre ideas, territorios o banderas. Juegos.

 

11/2/2009

Cosas que no hay que hacer

    He destrozado el teclado de mi pc. Me salio la listilla que llevo dentro. Y todo por querer escribir un guión bajo.

   Quería agregar un correo que incluía ese guión, al ver que no salía pensé que como mi teclado, el pobre, se lleva muchos golpes pues, estaría deslizada la plantilla de las teclas.

  Así que inteligente de mí después de comprobar como las teclas no marcaban aquello que debían, me decidí a arreglarlo.

   Grave error, no se os ocurra. Aunque por dentro es bonito, después es imposible de reconstruir, ahora lo se, tarde, pero lo se.

   Así que me ha costado pasarme la tarde montando y desmontado, intentando colocar lo incolocable.

  Yo que pensaba pasarme la tarde con los pies en agua calentita para recompensarlos de siete horas de trabajo de pie……

   Bueno, cabreo, tarde perdida, viaje al pueblo de al lado (11 Km.) a comprar otro nuevo, eso si, son baratos desde 10 eurillos lo que quieras…

    En fin, si de algo os sirve el consejo…..no abráis un teclado
 
Navarra  
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